
Además, quisimos hacer un pequeño juego de rol para hacer las cosas incluso más picantes: Él sería un marido perezoso que se levanta con su empalmada mañanera; yo sería su devota esposa, siempre lista para despertarlo como Dios manda y para mandarlo al trabajo con una sonrisa en la cara (mostrando de nuevo mis habilidades para comerme una buena polla). ¿Queréis saber cómo de contento se fue al trabajo? ¡Pues echad un vistazo! Besitos, Montse 😀
(Visited 1.046 times, 1 visits today)


