
Esta última vez acabé tan cachonda que hice un SQUIRTING SALVAJE sin importarme que me viera u oyera nadie. Por supuesto, después de semejante dedazo seguía cachonda como una perra. Necesitaba una polla que me follara de verdad. Así que fui directa a la ducha, donde me esperaba mi marido, duro como una piedra después de oírme y verme toda mojada. Después de lavarme el coñito en la ducha, me fui directa a su pollón y me taladró sin piedad en el mejor polvo he tenido en mucho tiempo, rematando con su corrida en mi boca mientras le hacía un BESO NEGRO que no olvidará. La verdad, todavía me mojo al pensar lo bien que lo pasé aquel día. Desde ahí solo se puede ir hacia arriba, ¿no creéis? 😉
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